Las Aguas del Mar. Un cuento de Clarice Lispector

"Ahí está él, el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas." Clarice Lispector.
NaturalezArte04/02/2023Naturaleza de DerechosNaturaleza de Derechos

Iklñkñlmage273

Ahí está él, el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. Y aquí está la mujer, de pie en la playa, el más ininteligible de los seres vivos. Como el ser humano hizo un día una pregunta sobre sí mismo, volvién­dose el más ininteligible de los seres vivos. Ella y el mar.

Sólo podría haber un encuentro de sus misterios si uno se entregara al otro: la entrega de dos mundos incognoscibles hecha con la confianza con que se entregan dos comprensiones.

Ella mira el mar, es lo que puede hacer. Y su mirada está limitada por la línea del horizonte, es decir, por su incapacidad humana de ver la curvatura de la Tierra.

Son las seis de la mañana. Sólo un perro suelto vaga por la playa, un perro negro. ¿Por qué un perro resulta tan libre? Porque él es el misterio vivo que no se indaga. La mujer vacila porque va a entrar.

Su cuerpo se consuela con su propia exigüidad en relación con la vastedad del mar porque es la exigüidad del cuerpo lo que le permite mantenerse caliente y es esa exigüidad que la vuelve pobre y libre, con su parte de liber­tad de perro en las arenas. Ese cuerpo entrará en el ilimitado frío que sin rabia ruge en el silencio de las seis. La mujer no lo sabe, pero está realizando una hazaña. Con la playa vacía a esa hora de la mañana, ella no tiene el ejemplo de otros seres humanos que transforman la entrada en el mar en simple juego liviano de vivir. Ella está sola. El mar salado no está solo porque es salado y grande, y eso es una realización. A esa hora ella se conoce menos todavía de lo que conoce el mar. Su hazaña es, sin conocerse, entretanto, proseguir. Es fatal no conocerse, y no conocerse exige valor.

  Va entrando. El agua salada está tan fría que le eriza en ritual las piernas. Pero una alegría fatal —y la alegría es una fatalidad— ya la posee, aunque todavía no se le ocurra sonreír. Por el contrario, está muy seria. El olor es de una marejada atontadora que la despierta de sus más adormecidos sueños seculares. Y ahora ella está alerta, aun sin pensar. La mujer es ahora compacta y leve y aguda; se abre camino en la gelidez que, líquida, se opone a ella, mientras la deja entrar, como en el amor, en que la oposición puede ser una petición.

El camino lento aumenta su valor secreto. Y de repente ella se deja cubrir por la primera ola. La sal, el yodo, todo líquido, la dejan por un instante ciega, escurriéndose (espantada, de pie, fertilizada).

Ahora el frío se convierte en hielo. Avanzando, ella abre el mar por el medio. Ya no precisa valor, ahora ya es antigua en el ritual. Baja la cabeza dentro del brillo del mar, y retira una cabellera que sale escurriéndose sobre los ojos salados que arden. Brinca con la mano en el agua, pausada, los cabellos al sol, casi inmediatamente endurecidos por la sal. Con la concha de las manos hace lo que siempre hace en el mar, y con la altivez de los que nunca dan explicaciones ni a ellos mismos: con la concha de las manos llenas de agua, bebe en grandes sorbos, buenos.

Era eso lo que le faltaba: el mar por dentro como el líquido espeso de un hombre. Ahora ella está toda igual a sí misma. La garganta alimentada se contrae por la sal, los ojos enrojecen por el sol, las olas suaves la golpean y retroceden, pues ella es una muralla compacta.

Se sumerge de nuevo, de nuevo bebe, más agua, ahora sin ansiedad, pues no precisa más. Ella es la amante que sabe que lo tendrá todo, otra vez. El sol se abre más y la eriza, al secarla, ella se sumerge de nuevo; está cada vez menos ansiosa y menos aguda. Ahora sabe lo que quiere. Quiere quedar de pie, parada en el mar. Así queda, pues. Como contra los costados de un navio, el agua bate, vuelve, bate. La mujer no recibe transmisiones. No precisa comunicación.

Después camina dentro del agua, de regreso a la playa. No está caminando sobre las aguas —ah, nunca haría eso después de que hace miles de años ya alguien ca­minara sobre las aguas—, pero nadie le puede quitar eso: caminar dentro de las aguas. A veces el mar le opone re­sistencia, empujándola con fuerza hacia atrás, pero entonces la proa de la mujer avanza un poco más dura y áspera.

Y ahora pisa en la arena. Sabe que está brillante de agua, y de sal, y de sol. Aunque lo olvide dentro de unos minutos, nunca podrá perder todo eso. Y sabe de  modo oscuro que sus cabellos escurridos son de náufrago. Porque sabe que ha corrido un riesgo. Un riesgo tan antiguo como el ser humano.

----------------------------------

(Traducción: Cristina Peri Rossi, publicado por UNAM, 2011)

Imag890890890e271

Clarice Lispector

Si bien nacida en Ucrania,  desde que tenía los 2 años su familia se instaló en Brasil,  país al que adoptó como propio tras volver definitavemente después de un pequeño periplo por Europa. Considerada una de las principales exponentes de la prosa y poesía de Brasil, con un estilo propio en primera persona al que ella definió “no-estilo” como una forma de rechazo a los encasillamientos. Acudimos a su prosa, un universo inagotable de pasiones y emociones.

Te puede interesar
Imawwweerege197

Poema Urgente por Fernando Gómez.

Daniel Aráoz Tapia
NaturalezArte29/12/2024
En la Argentina otro Crimen de Estado bajo el régimen de una gestora estatal consuetudinaria de la muerte de personas inocentes. Ante ello el poder de la palabra y la inspiración de la poesía como acto de denuncia e instancia refleja para redimir el dolor y la impotencia ante la impunidad.
Lo más visto
_MG_9746_1

Caso Pergamino: las víctimas apelaron las absoluciones y llevaron la voz de los pueblos fumigados a la Cámara de Casación Penal Federal.

Naturaleza de Derechos
Información04/09/2026
Sabrina del Valle Ortiz y María Alejandra Bianco impugnaron la sentencia del Tribunal Federal de Juicio N.º 2 de Rosario. Solicitaron revisar las absoluciones de Fernando Cortese, Mario Roces y Víctor Tiribó, preservar las medidas ambientales vigentes y extender transitoriamente la protección a las escuelas rurales y los pueblos del interior de Pergamino. El recurso invoca el precedente “Gabrielli”, nacido de la lucha de las Madres de Ituzaingó que tuvo su eco en las Madres de Barrios Fumigados de Pergamino, y denuncia la violación de los principios de no regresión, objetivación ambiental y mejor ciencia disponible.
Imagen38ssd

Dossier Científico: Virginia Aparicio

Naturaleza de Derechos
Publicaciones20/09/2026
Recopilación cronológica de la producción científica de la investigadora argentina Virginia Aparicio sobre presencia, movilidad, persistencia y exposición a plaguicidas en matrices ambientales y biológicas. Relevamiento bibliográfico de 157 publicaciones 2001-2026
Ifssdmagen9

Virginia Aparicio: Ciencia pública, persecución del INTA y un mensaje aleccionador.

Fernando Cabaleiro
Información20/09/2026
La decisión del INTA de exonerar a Virginia Aparicio se inscribe en una historia de persecuciones, presiones y disciplinamiento sobre investigadores que produjeron evidencia incómoda para el agronegocio. Defender a Aparicio es también defender la libertad científica, la independencia de la investigación pública y el derecho de los pueblos fumigados a contar con la mejor ciencia disponible.
Suscríbete al boletín para recibir periódicamente las novedades en tu email
Naturaleza de Derechos